“Tú no tienes pinta de reina”. “No tienes pinta de modelo”. ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! Bueno sí, la verdad es que Tania Hyman estaba acostumbrada a escuchar ese monosílabo negativo desde que estaba en la escuela. Cada vez que mostraba interés por alguna actividad relacionada a la belleza, alguien la miraba como si aspirara a un imposible. Pero en aquellos años le tocó sorprender a más de uno, demostrar que sí, que sí podía y que sigue vigente.
El panorama un tanto adverso de Tania comenzó a variar cuando su madre la metió en un curso de modelaje para mejorar la postura.
“Entonces bajé de peso y terminé siendo la top model de ese tiempo”, recuerda esta dama con mucho orgullo.
No sólo fue la modelo más aclamada, hoy es la dueña de una agencia de modelaje, una reconocida actriz de teatro y contra los presagios de más de un productor de televisión, esta mujer negra se convirtió en una de las presentadoras más queridas de las pantallas panameñas.
Una vez escuché a alguien decir —rememora la actriz— que no podía ser escogida para “Los Grandes de la Música” porque no había suficientes luces; me contaron que el dueño del canal dijo: entonces hay que comprar más luces, yo la quiero a ella.
Los escenarios son lo suyo, con la misma agilidad con que usa unos tacones le da vida a un papel y capta la atención de cualquier espectador. En unos días cumplirá 20 años de carrera teatral con la obra “Camas separadas”, trabajo que se presentará en el teatro La Quadra del 17 de abril al 2 de junio y contará con la participación de actores como Rogelio Bustamante, Yimara Pérez Royco y Ángel Ramos. “¡Qué mejor manera de festejarlos que actuando!”, dice entre risas Hyman, quien hoy agradece su buena suerte y atesora los desafíos.
Enhorabuena ya no tiene que enfrentar los retos de cuando era adolescente, pero las responsabilidades no han disminuido. Como productora no sólo se tiene que ocupar por dar una buena actuación, ahora le toca elaborar puestas en escena que complazcan al público que cada día es más exigente.
—Después de 20 años... ¿te sientes renovada?
— Sí, si hay una cosa que tengo que hacer, sobre todo cuando me he dedicado en tanto tiempo a tantas cosas, es reinventarme, no es algo calculado, es algo que orgánicamente uno siente. No solo es cambiar de look, es cambiar de actitud, de pensamiento. En el mundo en el que yo estoy me tengo que rodear de gente joven, me toca actualizarme y renovar todo, lo mismo en la actuación.
Como en toda ganancia siempre hay una parte de la vida que se ve sacrificada. Aunque trabajo con mi madre —reflexiona— descuidé un poco la parte familiar y lo espiritual. Yo abandoné mucho el lado espiritual por concentrarme en tratar de hacer bien mi trabajo, confiesa.
Tras su recorrido por los sabios senderos del tiempo, su experiencia no ha sido corta, y ese es su mayor tesoro. Justo la habilidad que tuvo para desarrollarse en varios panoramas es lo que le ha dado la oportunidad de crecer. Eso sí, nunca ha dejado de prepararse.
—No sólo para el teatro, sino en cualquier actividad a la que se quiere ingresar, uno tiene que prepararse; hay gente empírica, personas que han nacido con talento, pero uno tiene que prepararse, estudiar... Yo tomo cursos y comparto con personas de afuera. Uno siempre va aprendiendo un poquito más... Si supiera todo lo que sé ahora y tuviera 20, sería lo máximo... (risas).
—¿Le temes a la edad?
—Para nada, tengo 45 años, nunca he ocultado la edad, pienso que uno tiene que ir envejeciendo con dignidad. Cuando cumplí 40 hice la fiesta de mi vida, yo estaba tan orgullosa de tener esas cuatro décadas, ya casi voy [llegando] a los cincuenta.


No hay comentarios:
Publicar un comentario